A la mañana siguiente, Larry, Justin y Alison bajaron al Gran Comedor. Seguían hablando de Albus Dumbledore. El artículo sobre él era muy extenso, pero al parecer, la información más conocida era:
Albus Dumbledore, el director más grande que haya tenido Hogwarts, es mundialmente conocido por su batalla contra el mago tenebroso Gellter Grindelwand en 1945. También fundó la Orden del Fénix, con el objetivo de derrotar al Innombrable, ayudando a Harry Potter (1981-hoy), en su batalla famosa del 31 de mayo, de 1997.
-¡Por eso muchos conocen al profesor Potter! - dijo Alison.
-Tenía que ser algo así. ¿Quién sino un auror sería capaz de derrotar a ese tal Lord Voldemort? - sugirió Larry.
Con este tema de conversación, los tres llegaron al desayuno, donde les aguardaba una grata sorpresa. Una lechuza les llevó un periódico (El Profeta), tenía en primera plana esta noticia
GRAN BATALLA EN CASA DE LA SEÑORA HOOCH, POR RITA SKEETER
Ayer por la mañana, una batalla se libró en el interior de la casa de Madame Hooch, profesora de vuelo en el Colegio Hogwarts, entre Harry Potter y los mortífagos fugados Roockwood y Ribentrop. Ambos cayeron en la batalla, pero siguieron con vida. Esto es debido a que uno de los mortífagos aturdió con un conjuro doble a nuestro Ministro de Magia, Kingsley Shacklebolt, destrozándole el cuerpo. Tanto él como madame Hooch tendrán que permanecer una semana en el Hospital San Mungo de Enfermedades y Dolencias Mágicas.
Sin embargo, lo más curioso es lo que necesitaron Potter, McGonagall, Weasley y Shacklebolt para entrar en la casa. Al parecer, los alumnos L. Mason, J. Rodríguez y A. Jones consiguieron con sus conjuros flippendo más de lo que lograron los conjuros aturdidores de los magos adultos, en su intento de destruir la protección arrojada por los mortífagos.
Sin embargo, los mortífagos consiguieron escapar. Ninguno de los presentes en esta batalla han declarado cómo pudieron hacer este estropicio.
-Me gustaría saber cómo se enteró de ello. Nadie que no estuviera presente podría conocer los detalles - dijo Justin.
-Puede ser, pero, a lo mejor, alguien se lo dijo - pensó Alison.
-Imposible. "Ninguno de los presentes en esta batalla han declarado... - afirmó Larry
En la Mesa de los Profesores, todos estaban tensos. Además, Harry, que había vuelto desde San Mungo, se les acercó y les pidió que cuando tuviesen un rato, le fueran a visitar a su despacho. Siendo un profesor, decidieron no hacerle esperar mucho. Acabaron el desayuno, subieron a la Sala de Griffindor para finalizar sus trabajos escritos, y bajaron al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras. La atravesaron y subieron por una escalerilla que llevaba al despacho de Harry.
El despacho estaba bastante bien. Era una sala circular, y estaba llena de objetos curiosos: un reloj de arena dentro de una diminuta esfera de cristal, que parecía un collar, una serie de peonzas que estaban en equilibrio, pero no rodaban, un baúl de 5 cerraduras, un espejo en el que se reflectaban sobras como de fantasmas, una puerta (que seguramente, conducía al dormitorio), y una mesa amplia, con un buen sillón detrás de ésta. Harry se hallaba mirando por una ventana, pero cuando abrieron la puerta, se volvió, y con una sonrisa, les dijo:
-Por lo general, se llama antes de pasar.
-Lo sentimos.
-Tranquilos. No os voy a hechizar por ello. Sentaos.
Con un movimiento de su varita, hizo aparecer tres sillas de madera, algo cómodas. Se sentaron, mientras el profesor, que ya estaba sentado, buscaba algo en el cajón de su escritorio. Sacó un ejemplar de El Profeta de esa mañana. Los tres amigos comprendieron en seguida de que quería hablarles.
-Ha sido muy curioso como este panfleto se ha enterado de la aventura de ayer - dijo Justin de inmediato.
-Sí. Pero ha informado la persona más indicada para ello - respondió Harry.
-¿Se refiere a Rita Skeeter, señor? - preguntó Alison.
-La misma. Con métodos ilegales, por supuesto. La llamaré para que acuda a mi despacho del ministerio mañana. No la conviene seguir así. Yo no la pienso delatar... hasta la fecha.
-¿Sabe cómo lo hace, señor? - se interesó Larry.
-Puyes claro. Desde hace 5 años lo sé, cuando fui víctima de muchas historias suyas, al igual que Albus Dumbledore y Severus Snape.
Tras decir esto, volvió la mirada a su estantería. Miraba un libro que se titulaba Vida y mentiras de Albus Dumbledore.
-Será mejor que os andéis con ojo los próximos días. Estas noticias traen tela y vuestros compañeros os abordarán para que les contéis toda la historia. Lo mejor es que os hagáis los suecos, fingiendo que este periódico miente (como ya ha hecho en innumerables ocasiones). No es por nosotros, sino por vosotros. Podéis iros.
Iban a abandonar el despacho, cuando una lechuza entró por la ventana abierta. Se trataba de Gales, la lechuza de Larry. Llevaba un paquete, sellado por la tienda de Sortilegios Weasley.
-Parece que han sacado un nuevo producto y quieren que lo pruebes - aseguró Harry.
Salieron ya del despacho (la lechuza ya se había ido), y echó un vistazo a una revista de pedidos. En la primera plana, se leía:
¡NOVEDAD! EL TIRACHINAS LANZA-CONJUROS
En la portada, se veía un tirachinas muggle, pero en movimiento y lanzando conjuros. Se sentaron en uno de los bancos del pasillo y leyeron el reportaje:
¿Se le resisten los conjuros Expelliarmus, Desmaius y Flippendo? Pues ahora, los podrá ejecutar con el nuevo Tirachinas Lanza-Conjuros. Escoja una de los esferas de hechizos, apunte, lance y... ¡conjuro ejecutado! Precio tirachinas: gratuito. Precio esferas: pack de 30 (10 de cada) por 10 galeones. Oferta exclusiva.
Dentro del paquete había también un tirachinas y una bolsa con 15 bolas. Dentro de la bolsa había también una nota:
Hola, Larry. Esperamos que te guste el obsequio. Lo sacamos hace un par de días, y te enviamos unas muestras para que lo pruebes. Si necesitas más, esperamos tu lechuza en Sortilegios Weasley, número 99 del Callejón Diagón. Firmado: George Weasley.
-Vaya, parece mentira que tengas esto. Seguro que eres el único que tiene uno de éstos en Hogwarts.
Justo en ese momento, apareció uno de los muchachos de tercero que había molestado a Alison en el tren. No sabían cómo se llamaba, pero alzó la varita, y atacó con un conjuro de desarme a Justin. Larry intentó ejecutar un flippendo, pero la varita también saltó de su mano. Alison fue petrificada. En ese momento, Larry cogió el tirachinas, abrió la bolsa, y sacó una esfera de color blanco. En ella se leía, con letra diminuta: DESMAIUS. Larry cargó el Tirachinas y lanzó la esfera hacia el chico.
Pero en lugar de salir la bolita, salió un rayo de luz blanca que envió al chico al fondo del pasillo, donde se chocó son Peeves, un poltergeist que habitaba en Hogwarts. Éste, molesto, se dedicó a perseguir al chico durante un buen rato. Riéndose todavía por aquello, los tres amigos llegaron al Gran Comedor. Estaba muy revuelto. La directora estaba discutiendo en medio de la sala con una bruja rubia.
-¡Le hemos dicho que no puede entrar en el castillo! ¡Largo de aquí ahora mismo o llamo al Ministerio!
-Entonces no quiere llamar a Potter. Que lastima, hace mucho que quiero hablar con él - respondió la rubia.
Se dio la vuelta. Llevaba el pelo muy rizado. Sus ojos brillaban tras unas gafas con diamantes incrustados en la montura. Llevaba una sonrisa con la que enseñaba los dientes, y se distinguían tres dientes de oro. Su túnica verde estaba impoluta. Hacía juego con una plumilla verde, que volaba encima de una libreta, escribiendo como si la dirigiera una mano invisible.
-Pues yo no tengo intención de decirle ni una palabra que no sea: ¡Váyase a tomar...!
Harry acababa de entrar en el Comedor, y miraba a la bruja con profundo odio. Sin embargo, decidió no terminar la frase, teniendo en cuanta que había niños delante. Lo que si hizo fue sacar la varita.
-¡Harry! ¡Nos volvemos a ver! -la rubia actuó como si Harry no la hubiera soltado ese insulto -. ¿Cómo se te hace la carrera de profesor?
-Mejor me iría sin arpías como usted fisgoneando en asuntos ajenos. ¿A qué ha venido?
-Vine para entrevistarme con los pequeños héroes que participaron en la batalla de Hooch - miró alrededor y al lado de Harry estaban situados los tres amigos. Sonrió aún más-. Deben ser ellos.
-Quienes sean mis alumnos no le concierne - Harry estaba cada vez más molesto con esa señora -. Abandone el colegio por su voluntad o me veré obligado a pedir una orden de arresto.
La bruja también sacó la varita y apuntó directamente a la cicatriz que Harry poseía en la frente.
-Allá tu. Te he dado la oportunidad de dejarme trabajar tranquila, pero si lo prefieres así, tendré que actu... ¡AAAAAAAAAAAH!
Larry había vuelto a sacar el Tirachinas, y la varita saltó de la mano de su propietaria, pero ésta además saltó también por los aires y aterrizó delante de la mesa de los profesores. La bruja corrió a su varita, y desarmó a Larry. Pero mientras ella le desarmaba, Harry gritó: ¡Desmaius! Y la bruja volvió a ser lanzada por el aire, y no se movió.
Harry tenía la respiración agitada. Corrió a la bruja y la ató como Larry ya había observado un par de veces más. El gigantón que había acompañado a los de primer año en las barcas, se adelantó.
-Hagrid, será mejor que saques la basura. Déjala en la puerta del colegio.
Hagrid agarró a la bruja con sus enormes manos y la llevó colgando de una cuerda que sobresalía (no del cuello) hasta desaparecer del vestíbulo.
-Esa era Rita Skeeter. La bruja más cotilla, chismosa, imbécil,..., y otra serie de palabras inapropiadas para onceañeros que existe -explicó Harry a los tres amigos. Larry ya había recuperado el Tirachinas.
Durante el fin de semana, los tres amigos se dedicaron a buscar información sobre Skeeter. Salió un trozo muy resumido en El Profeta del domingo, extraído seguramente de una biografía muy reciente.
Rita Skeeter, nacida en 1950. Empezó a trabajar como periodista para el diario El Profeta nada más acabar Hogwarts. Entre sus artículos más destacables, caben destacar sus reportajes sobre los "Juicios a los Mortífagos" de 1981, los artículos del "Torneo de los Tres Magos" de 1994 y "Entrevista a Harry Potter" en 1995. También destacan sus libros, "Vida y mentiras de Albus Dumbledore" de 1997 y "Los secretos inconfesables de Severus Snape", de este año. Las personas referidas en estos artículos suelen negar cualquier verdad. Y es que es cierto que Skeeter puede llegar a saber el trapo más sucio de cada individuo. Recientemente ha revelado que va a comenzar el tercer libro de su serie "Contra Lord Voldemort". Desvela que ha pensado en dos títulos. Cada uno generará un libro distinto. Esperará durante una semana cartas sabiendo si la gente prefiere: "La Orden del Fénix: ¿tapadera u organización pura?" o "La gran carrera del mayor auror y engañoso Alastor Ojocolo Moody". Ya saben. Si quieren desvelar algo, envíenla sus lechuzas hasta el próximo domingo.
Ahora ya estaban informados sobre Skeeter. Ya sabían que habían de evitarla. Harry incluso les dijo, un par de semanas después, que hablasen en voz baja si había insectos a la vista, y también en otras ocasiones, siempre que hablasen sobre las nuevas insinuaciones que aparecieron posteriormente a ese sábado de Skeeter sobre el combate.
Con esto llegó el mes de octubre. El clima se volvió frío y húmedo. Llovía casi diariamente. Por fortuna, su única clase al aire libre era Herbología y estaban dentro del Invernadero 1. Por lo demás, en clase de Encantamientos habían terminado de pulir el conjuro reparo, y empezaron a dar teorías sobre el hechizo de levitación. En Pociones les habían dado trabajo de investigación de hierbas mágicas. Las clases de transformaciones se habían complicado muy ligeramente, ya que el conjuro de transformar un ratón en una pelota no daba buen resultado. El desahogo estaba en clase de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Tenían clase práctica casi a diario, con lo que muchas veces se les veía agotados tras salir del aula. No todos habían logrado perfeccionar el flippendo, pero Harry lo había supuesto, pues iba a usar un trimestre para cada hechizo básico.
A finales de octubre, se dispuso el primer partido de quidditch. Larry y sus amigos no podían participar hasta segundo año, pero habían estado observando los entrenamientos. El grupo estaba dirigido por Demelza Robbins, una alumna de séptimo. Era cazadora, y junto a los otros dos, tenía que coger el quaffle y meterlo en uno de los aros contrarios, evitando que el guardián del equipo contrario parase el tiro. Cada gol eran 10 puntos (para la Copa de Quidditch y la Copa de la Casa). Había dos pelotas llamadas bludger que revoloteaban intentando derribar a cualquiera de su escoba. Dos golpeadores protegían a su equipo con unos bates y lanzándolas a los jugadores contrarios. Por último, estaba el buscador. Se encargaba de buscar una pelota pequeña y dorada, con alas, llamada snitch. Era casi imposible de ver. Cogerla suponía 150 puntos y finalización del partido.
El día del partido, los jugadores bajaron pronto al campo: el partido lo disputaban Griffindor y Hufflepuff. En campo de quidditch estaba abarrotado. El comentarista era Thomas:
-¡Bienvenidos al primer partido de quidditch de la temporada de Hogwarts! ¡Hoy se enfrentarán Griffindor - hubo aplausos de la masa roja -, y Hufflepuff- aplausos de parte de la masa amarilla-. Y ahora, la alineación de Griffindor! ¡Los cazadores son: Robbins, Stubbi y Lenon! ¡La guardiana Smith! ¡Los golpeadores Peakes y Creevey! Y el buscador: ¡Gates!
Los alumnos de Griffindor vitorearon a sus jugadores. Alumnos de otras casas también aplaudieron, excepto Slytherin. Tras una pausa, Thomas volvió a hablar por el micrófono mágico.
-¡Y la alineación de Hufflepuff! ¡Los cazadores son: Tayler, Johanson y Sloper! ¡El guardián Holt! ¡Los golpeadores Stevenson y Osment! Y la buscadora: ¡Delacour!
Muchos aplaudieron. Se escucharon muchos silbidos, y era obvio que estaban dirigidos a Delacour. Su cabello dorado brillaba con los pocos rayos de sol de ese día, y era muy guapa. Muchos chicos estaban embobados. Thomas se recuperó y prosiguió:
-¡Madame Hooch entra en el campo para arbitrar! ¡Todos le deseamos que esté bien recuperada del incidente del mes pasado!
Todos aplaudieron y Hooch abrió la caja de las pelotas.
-Capitanes, daos la mano.
Robbins y Sloper se dieron la mano y montaron en las escobas. La señora Hooch liberó los bludger y el snitch. Lanzó la quaffle al aire y todos se despegaron del suelo.
-¡Y la quaffle la coge Robbins! ¡Esquiva a Johanson y la pasa a Lenon! ¡Lenon va a la portería! ¡AY! ¡Una bludger lanzada por Osment le golpea la espalda y la quaffle cae! ¡La recoge Sloper y se dirige a la portería! ¡Esquiva una bludger, pero otra se le cruza en el camino y se desvía! ¡De momento, parece que los buscadores no tienen mucho trabajo!
Era cierto. Tanto Gates como Delacour volaban en círculos alrededor del campo, intentando vislumbrar la snitch. Ninguno tenía mucho éxito, pero algunas veces tuvieron que desviarse pues les rozaban las bludger.
-¡Y parece que vamos a ver un gol! ¡Sloper vuelve a tener la quaffle y está justo enfrente de Smith! ¡Parece que la lanza a la derecha y Smith se lanza allí! Pero... ¡.la quaffle se va a meter por la izuierda y... ¡NO MARCA!
Era cierto. En un segundo, Smith había girado sobre sí mismo y con el palo de su escoba, había golpeado con fuerza la quaffle, que salió volando hasta las manos de Robbins. Ésta estaba muy cerca de la portería, y aprovechando el momento en que todos seguían mirando la portería de Griffindor, lanzó la quaffle, que se coló en uno de los aros de Hufflepuff, sin que Holt se hubiese inmutado.
-¡GOL DE GRIFFINDOR! ¡Eso son diez puntos! ¡Ahora el quaffle lo ha cogido Sloper! Avanza a la portería con uno de los golpeadores de su equipo, Stevenson, le protege! ¡Golpea la bludger y ésta golpea a Robbins en el estómago! ¡Cae de la escoba, pero no es falta! Sloper avanza más, mientras Osment envía a la otra bludger contra Smith, que se aparta para esquivarla, mientras Stubbi y Lenon intentan evitar el gol, seguidos por Tayler y Johanson! ¡Y marca! ¡Diez puntos para Hufflepuff...! ¡¿Es eso la snitch?!
Un rastro dorado había aparecido en el aire. Tanto Delacour como Gates salieron disparados allá, pero...
-¡Gates ha sido derribado!
En efecto. Stevenson y Creevey habían ido a por los bludger y las habían lanzado a su buscador contrario. Pero sólo acertó Stevenson, y eso dejó pista libre a Delacour para coger la snitch.
-¡Hufflepuff gana! ¡Delacour consigue la snitch y 150 puntos!
Todos los Hufflepuff vitorearon a sus jugadores, que bajaban al suelo, seguidos por los Griffindor. Éstos se dirigieron a los vestuarios, pero Delacour se apartó de su equipo y fue con los Griffindor. Hablaron un segundo, y para sorpresa de todos, se dieron las manos. Las gradas empezaron a vaciarse.
Esa noche, en la sala común, nadie montaba mucho jaleo, pues habían perdido por 150 puntos. Ahora, Griffindor necesitaba esa diferencia para poder remontar en la Copa de Quidditch. Thomas y Demelza Robbins estaban hablando. Los tres amigos se acercaron.
-Oye, Robbins...
-Por favor, llámame Demelza. Odio esto de llamar por el apellido. Si quieren que todos nos llevemos bien, necesitamos esta confianza - dijo la chica, con una sonrisa.
-Vale. Oye, Demelza... - siguió Larry-. ¿Qué te dijo Delacour?
-Nada importante. Nos dijo que sentía que el partido hubiese sido tan breve y que ganaran de esa manera. Que no nos lo tomemos como algo personal, pero era su deber con el equipo.
-Buena competidora, y muy justa - suspiró Justin.
Todos le miraron, con una sonrisa maliciosa.